La inflación ha sido uno de los grandes protagonistas de la economía mundial en los últimos años. Tras el repunte histórico de 2022, cuando los precios llegaron a crecer cerca del 9% a nivel global, el panorama en 2025 muestra un escenario más moderado, aunque todavía desafiante. Los bancos centrales, los gobiernos y los mercados siguen atentos a un fenómeno que condiciona el poder adquisitivo de los ciudadanos y la estabilidad financiera de los países.
Evolución reciente
- 2022–2023: La inflación alcanzó máximos por el impacto de la pandemia, disrupciones en las cadenas de suministro y el encarecimiento de la energía.
- 2024: Se produjo una reducción significativa, con tasas globales por debajo del 5%, gracias a la normalización del comercio y la caída de los precios energéticos.
- 2025: El FMI estima un crecimiento económico mundial del 3% y una inflación más contenida, aunque todavía superior a los niveles de la década de 2010.

Causas actuales de la inflación
- Proteccionismo comercial: El aumento de aranceles y barreras genera encarecimiento de bienes importados.
- Mercado laboral fuerte: El bajo desempleo y el crecimiento salarial presionan los precios.
- Políticas fiscales expansivas: Muchos gobiernos han optado por aumentar el gasto público para estimular la economía.
- Factores geopolíticos: Tensiones entre EE.UU. y China, junto con la transición energética, afectan los costes de producción y distribución.
Ejemplos recientes por regiones
- Estados Unidos: PIB previsto del 2,5%, inflación en torno al 3,8% y desempleo del 4,2%.
- Unión Europea: Crecimiento más lento (1,7%), inflación cercana al 4,9% y desempleo del 7%.
- China: Avanza con un PIB del 4,9% y una inflación contenida al 2,2%.
- India: Se consolida como una de las economías más dinámicas, con un crecimiento del 6,2%.
Respuesta de los bancos centrales
- Reserva Federal (EE.UU.): Mantiene tipos de interés relativamente altos para controlar la inflación, aunque con señales de flexibilización si el crecimiento se desacelera.
- Banco Central Europeo: Enfrenta el dilema de sostener la recuperación sin desatar nuevas presiones inflacionarias.
- Bancos centrales emergentes: Adoptan políticas mixtas, combinando subidas de tipos con medidas de estímulo para evitar frenar el crecimiento.
Implicaciones futuras
- Para los consumidores: El encarecimiento de bienes básicos como alimentos y energía seguirá siendo un reto, especialmente en países con menor poder adquisitivo.
- Para las empresas: La inflación obliga a ajustar precios, salarios y márgenes de beneficio, incentivando la innovación y la eficiencia.
- Para los gobiernos: El equilibrio entre gasto público y sostenibilidad de la deuda será crucial para evitar crisis fiscales.
- Para los mercados financieros: La volatilidad continuará, con oportunidades en sectores ligados a energía renovable y tecnología.

Conclusión
La inflación global en 2025 refleja un mundo en transición: menos presiones que en los años inmediatos a la pandemia, pero todavía lejos de la estabilidad de décadas anteriores. Los próximos meses serán decisivos para comprobar si las políticas monetarias y fiscales logran consolidar una senda de crecimiento sostenible sin sacrificar el poder adquisitivo de los ciudadanos.
